Exidia – “Exidia” (2018)

Exidia - Exidia (2018) - Reigns The Chaos

Valoración

7 Calidad
7 Potencia
7 Instrumentalización
7

Historias desde la Exidia

Hace tiempo solía decir mucho, qué leches comían en Francia, porque banda que surgía, banda que pegaba pelotazo con el estilo que fuese. Lo sigo diciendo, Francia es auténtica crema en cuanto a sonidos desérticos, blackmetaleros, grindcorianos, doomers…, pero ahora, y desde de un buen tiempo atrás, me pregunto qué pasa en Andalucía. Banda tras banda, sea psych, sea doom, sea noise, sea experimental, lo que sea, no dejan de sorprender al público que se mueve por estos lares con auténticos discazos. Todos sabemos de esas bandas, pero solo voy a nombrar la que nos ocupa hoy, Exidia, para reseñar su primer largo homónimo editado el 18 de julio, grabado y mezclado por Raúl Perez, en los estudios La Mina, masterizado por Mario Alberni (Kadifornia Mastering)y con un portadón a cargo de Gonzalo Santana (batería de Pylar).

Exidia son de la ciudad, probablemente, más calurosa de España, Córdoba, y puede que hasta esto sea influyente en su sonido y ritmos. La formación está actualmente compuesta por Óscar (guitarra), Fran (bajo) y Javi Pistolo (batería). Tres chicos tres, que en plan instrumental, se han marcado un álbum dignísimo de escuchar y disfrutar sin miedo a dejarse llevar y ser sorprendido satisfactoriamente. ¡Por qué no! Siete pistas en las cuales podemos escuchar mucha potencia de cuerdas y una batería marcando, o machando, bastante bien los parches y platillos. Es un trabajo con un sonido lineal y fijado en una dirección, pero al que se le añaden diferentes directrices en equis momentos para hacer más sabroso el disco en general. Stoner, doom, space y experimental, entran en la ensalada como ingredientes de este muy buen debut del trío cordobés. Antes, Exidia, en 2017, por si queréis saber más de ellos, grabaron un EP en los mismos estudios, llamado Eternal Cave. Entonces, eran cuatro y con algunos cambios dentro.

El álbum, con un total de casi treinta y siete minutos, es potente de principio a fin, notándose claramente, como sus tres componentes, van sobrados en cuanto a conocimiento y destreza para desarrollar tema tras tema, estados y emociones que no dejan de crecer. “Eternal Cave“, quinto tema del álbum, es un buen ejemplo de lo que comento. Con un principio explosivo, capaz de abrasar tímpanos y oídos, es, hasta que sus chicos quieren, una pieza incendiaria, y hasta que no bajan un poco el pistón, el tema puede seguir ardiendo sin problemas. Pero el disco se abre de forma menos abrasiva, con bonitas notas de cuerdas que pueden, incluso, hasta llegar a hacerte levitar. Pronto se le suma la batería, para con un ritmo tranquilo, acompañar las preciosas armonías hasta bien pasado el primer cuarto de un tema que sobrepasa los siete minutos. A mitad, Óscar, Fran y Javi, empiezan a añadir otras sonoridades de guitarra, ya son riffs más incandescentes y la percusión a aplastar cualquier atisbo de tranquilidad. “Tales from the swamp“, que así se llama la apertura del disco, es cuanto más, una presentación a lo grande de Exidia y el sonido que quieren llevar a todos los escenarios que con ellos se atrevan. Y claro, ves la portada mientras escuchas el álbum, y todo encaja mucho más.

Mazatapec“, segundo de los temas, también comienza con calma, marcando bien los juegos de cuerdas, con un exquisito bombo y un excelente movimiento de brazos de Javi. Pero tras esto, continúa una nueva tormenta de riffs potentes que irán intercalándose con momentos más pausados y así, hasta su final, que perfectamente, puede descolocar cervicales. “Chicxulub“, tercer corte, comienza como el primero, escupiendo garra y fuego. Más de cuatro minutos de ritmo machacón, que apenas tiene respiro, y lo único que consigue, es que uno se ponga en auténtica tensión, pero para tensión, su ritmo. Y luego, tenemos “Egipto“, “Würm” y “Space promenade“, tres cortes con los que se añade más calidad de forma abultada a un trabajo notable, merecedor de una gran oportunidad. En estos tres temas se puede ver más de la misma hambre de sus músicos, pero que como he dicho antes, sin dejar pasar la oportunidad de sumar acordes, ritmos, espacios y emociones con los que disfrutar en cada uno de sus temas. El tramo final de “Egipto”, es una buena prueba de ello. O “Würm”, el bajo de “Würm”, que vaticina sangre y dolor, es uno de los cortes más fieles a un stoner bestia y creador de rasgaduras cócleas. O el “paseo espacial” (“Space promenade”), con el que se cierra el trabajo, ofreciendo claras vistas a un space rock dispuesto a pegarte un empujón hacia el cosmos más abrupto, pues se vuelve confuso su ambiente, se pone duro, y se queda uno a expensas de que le pase cualquier aventura para rememorar.

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