Entrevista a Marisol Huertas – Luchadora del foso fotográfico metalero

Toda una alegría poder tener finalmente en la sección “entrevistas a fotógrafos del metal” a nuestra amiga Marisol Huertas Bailen. Compañera de batallas en unos cuantos conciertos ya, y, colaboradora con este medio siempre que se le ha pedido algún reportaje fotográfico en el hemos coincidido.

Profesional, comprometida, leal, seria, loca de las fotos y la nitidez, luchadora bajo el escenario, en la valla o en el foso. Su trabajo es de una calidad grandilocuente. Sus cámaras son sus hijos. Y comparte vivencias con tres amigos inseparables.

En serio, no dejen pasar la oportunidad de conocer a Marisol y su trabajo. Ahora, os dejo con la entrevista que tan amablemente nos ha querido contestar y en la que podemos conocer bastante cosas que hasta ahora, desconocíamos.

Un placer inmenso, porque sí.

 


Presentación

Entrevista a Marisol Huertas - Luchadora del foso fotográfico metaleroAllá por el año 2008 empecé a llevarme a los conciertos una cámara de fotos. Época en la que la fotografía la imprimías en papel desde aquellos carretes que tenían un olor especial. Vivir en Madrid hacia que la agenda de conciertos fuera amplia y constante, cosa que no he dejado que pare el ritmo hasta ahora, aunque tenga que desplazarme frecuentemente desde Alicante.

Cuando conseguí mi primera reflex en el 2014 es ahí donde ya empezó todo más enserio, no me daba cuenta de que mi fotografía podía servir para documentar las crónicas de los medios de prensa hasta que Raúl Sújar, de “Hijos del Metal”, en mayo 2015, me propuso colaborar en su medio y hasta ahora, que no he parado de ofrecer mis fotografías al mundo de la música en directo.


Entrevista

¿Cuándo empezaste a disparar bajo el escenario sin idea de lo que vendría después?

Lo primero que quería, es agradecerte David por contar conmigo para querer conocerme un poco más en este apartado de entrevistas que realizas en tu medio Reigns The Chaos. Para hablarte de mis comienzos, me tengo que remontar muy atrás en el tiempo, en esas edades que no sabemos qué camino emprender, el qué estudiar para después ejercer de ello. Siempre me llamó la atención el mundo de las Bellas Artes, me gustaba por la facilidad que tenía para dibujar, creo que, por herencia paternal. Si es que esas cualidades son hereditarias genéticamente.

Pero para acceder a la Universidad tenías que sacar la nota que exigían para ello y no llegue a alcanzarla. Mi alternativa fue matricularme para obtener el título de Prótesis Dental, de hecho, ahí la signatura de dibujo, y el resto, como se basaban mucho en modelar, era como un aliciente artístico más para sacar el título. Estudiando tuve la oportunidad de vivir en Cuenca y luego en Madrid, donde ejercí de lo que estudié, pero durante muy poco tiempo, un capítulo de mi vida que prefiero no recordar. Pero siempre paralelo a todo esto, me seguía, me acompañaba, el metal en todo lo que hacía, era mi única y verdadera personalidad. Es la postura que he decidido ser en esta vida.

He asistido a conciertos desde que te permiten salir de casa con una hora de regreso, pero es cuando emigré del hogar a estudiar cuando empecé a llevarme una cámara encima, y tomar un númeroreducido de instantáneas del concierto por el precio elevado del revelado de aquellos carretes, conservando álbumes llenos de recuerdos de noches vividas. Saltando luego ya a la locura infinita de guardar aquella información en las tarjetas llenas de gigas que sustituyeron el límite de fotografías. Aquella Olympus de carrete a finales del 2008 le siguió una Kodak C613 (tarjeta), mi FujiFilm Finepix S4000 en 2012. Y la primera réflex que estrené fue la Nikon 5100 (en el 2014), todas ellas las conservo, no podría desprenderme de ellas. Actualmente siempre me acompaña mi Nikon 7200 y esporádicamente para grandes festivales la otra Nikon 610.

¿Qué tiene el vivir en Madrid para tu profesión y el hacerlo en Alicante?

En Madrid no es que sea fácil abrirte camino en esto, pero sí tienes un mayor número de eventos internacionales ofreciéndote más oportunidades a fotografiar en ese sentido. Alicante ofrece muy pocas o ninguna gira internacional, siempre tienes que desplazarte a ciudades más grandes.

¿En qué momento cambias el chip y comienzas a darle la importancia y seriedad al hacerle fotografías a bandas? Entiéndase la pregunta, a querer llevar esa disciplina a otro terreno más profesional y que pase de ser algo meramente anecdótico.

Me di cuenta a valorar mi trabajo en el momento que medios de prensa se ponían en contacto conmigo para que mis fotos acompañaran a sus crónicas, y compañeros que ya llevaban años en esto por privado me decían cosas positivas con lo que hacía, porque las bandas yo creo que no se paran a mirar la calidad de la imagen y comparten todo lo que les llega a sus manos, sea realizado con móviles, o sea lo publicado en las webs que están en baja calidad.

¿Desde cuándo colaboras en medios de prensa como “Hijos del Metal” y otros -de papel o digital-, Reigns The Chaos incluido?

Mi primer reportaje publicado fue en un medio de prensa llamado “Hijos del Metal” en mayo 2015, siendo el único lugar donde colaboraba hasta que cerró en el 2016. Fue un año muy productivo en aprendizaje para mí, siendo Metal Murtius y Broken Tomb los siguientes en ofrecerles mi trabajo. Aparte, muchas participaciones esporádicas en Musica Zero, Afizionados, Metal Rem Pocket, Mariskal Rock, Reigns The Chaos [algunas fotos aquí], Metal Korner, Spain Death Metal, The Horror Dimension, Rock Culture… Quien me conoce, sabe que cualquier cosa que esté en mis manos, me entrego a colaborar siendo el objetivo difundir la música. Pero donde estoy asiduamente es en Metal Murtius, Broken Tomb Y TNT RADIO Rock.

¿Te ganas la vida actualmente con esta profesión? ¿Hasta dónde te gustaría llegar con ella?

No me gano la vida con esto en absoluto, el número de ingresos por hacer fotos a un directo es nulo. Aunque siempre pienso que hay un capitulo que me pierdo o desconozco de este mundo. Solo consigues tener alguna remuneración realizando exposiciones, vendiendo imágenes imprimidas, haciendo alguna sesión promocional a las bandas… Pero donde más horas inviertes, ahí nunca ves ningún beneficio económico, es lo que hay, pero yo estoy en contra de eso. Hasta hace poco yo misma regalaba mis imágenes, te hacía tal ilusión recibir un mensaje de tu banda preferida pidiéndote tus fotografías que no lo dudabas. También me sentía en un momento de aprendizaje y ahora a mi trabajo le veo una evolución, una experiencia, una mejora en mi equipo fotográfico que ya ante el mensaje de me pasas unas fotos, respondo de otra manera.

Hasta donde me gustaría llegar, pues la verdad no lo sé, para mi ahora sería un paso más tener tranquilidad en conseguir ser acreditada para esos eventos tan difíciles de acceder para disfrutar un poco más con lo que haces y no estar tanto en esas salas tan difíciles de “torear”. En resumen, que apareciera en mi vida más caprichos cumplidos como poder acceder a fotografiar a unos Slayer.

Otro objetivo sería llegar a ver un respeto hacia la prensa y al sector de los fotógrafos. Yo mientras tanto seguiré “disparando” a todo lo que pueda hasta que no me queden “balas”.

Eres una gran currante, al menos, así se te considera desde este medio. ¿Cómo te ves tú en el foso, bajo el escenario, al lado de un músico o chocándote con el que está rompiéndose las cervicales…?

Me veo libre, cómoda, con esa adrenalina que te aporta el miedo si echas la vista atrás y ves toda esa masa de gente, pero ese es mi hábitat donde más se moverme, donde te sientes invisible y a veces eres una más entre el público rompiéndote las cervicales también sin pensar en las consecuencias como si la cámara no la llevaras encima, pero sí, la tienes en tus manos y tienes que protegerla.

¿Disfrutas mientras trabajas o estás tan centrada que sentir lo que oyes pasa a un segundo plano?

Trato de disfrutar antes y después del evento. Durante el concierto estoy concentrada de principio a fin, es lo positivo que tiene donde me muevo, no suele haber prohibiciones de tiempo. La verdad, creo que estoy demasiado concentrada, porque me molesta hasta que en mitad de concierto me paren para hablarme, aparte de que no oigo bien, mis ojos no miran los ojos de la persona que me habla, miran a lo que está sucediendo en el escenario y me estoy perdiendo en inmortalizar.

Veo una foto sin tu marca y podría adivinar que es tuya. Pienso que eso es un gran punto a tu favor, pero ¿cómo, a día de hoy, denominarías tus trabajos? Me refiero a color, visión, enfoques, luces… ¿Tienes ya una técnica muy cogida y es en la que más trabajas, o pruebas y pruebas sin parar para ir descubriendo nuevas cosas de tu trabajo?

Lo primero que trato es que la foto sea nítida, si no, la descarto a no ser que sea un momento importante el que lleve la imagen, pero lo dicho, la nitidez. Para mi es fundamental. Luego me gusta que lleve expresividad, que transmita, pero esto también se consigue según la aptitud del músico ya que sea más o menos activo. Y sobre todo, lo que siempre digo, si un escenario tiene luces frontales con tonos que no dañen mucho el color de la piel y a la vista de los que estamos viendo el espectáculo, la foto está hecha. Pero si no tenemos esas condiciones ideales de luz pues toca experimentar, luchar por capturar otro tipo de fotografía. En esta opción es donde a veces descubro que salen fotos de la nada, y con una sola que consigas ya me doy por satisfecha si refleja el ambiente tétrico del escenario.

Y también me gusta jugar con el humo cuando no lo usan en exceso. Ese humo le da el toque final ideal para mi gusto a una foto mía. Del blanco y negro soy poco fan en la fotografía de concierto, pero sé que a veces no hay otro remedio para salvar una gran foto.

De todo el proceso de tu trabajo, ¿con cuál te quedas y por qué?

La visita a la imprenta, con la foto elegida, la especial, la que ha gustado. Cuando esa imagen la ves en papel es una sensación de satisfacción personal en la que ves el trabajo que hay detrás y es cuando la disfrutas admirándola y le das un mayor valor.

¿Te gusta tener a los músicos o banda tan cerca como para poder tocarlos con el objetivo o te gusta la distancia para poder ver más cosas?

Creo que me gusta más la cercanía, se vive con más intensidad cada momento, lo malo que para mí así pasa todo como más rápido y llega ese momento, ¿ya?, ¿ya se ha acabado?, pues no me he enterado.

La lejanía suele ser en un foso y ahí voy más tranquila, aunque haya tiempo es como más fácil de acceder ya que no hay obstáculos insalvables y el resto de compañeros suelen respetar los turnos. Y la otra lejanía, la de estar en primera fila en la valla sin poderte mover, no me gusta solo por un tema, porque obtienes planos del mismo lugar ya que si te mueves pierdes el sitio.

Posiblemente, seas la fotógrafa que más veo en eventos de metal, no sé si por la cercanía, el gusto similar que existe o porque que eres una todoterreno que necesita kms, metal e instantáneas -y dinero, evidentemente- ¿Qué dices al respecto?

Tener un fin de semana sin concierto para quien me conoce y está cerca de mí, sufre bastante las consecuencias de mi insoportable estado de ánimo. No me gusta tener fines de semana libres, no sé  aprovecharlos de otra manera. Me hace perder el ritmo. Mi fin de semana ideal es coche, carretera, mis “Metal Massacre Kommando” (Julián, Vicente y Juan Antonio, mis compañeros de viaje en toda esta aventura que vivimos juntos), saber que mi gente y a los que quiero están bien y es entonces cuando quiero que empiece el espectáculo pase lo que pase, te encuentres con las condiciones que te encuentres para “disparar”.

Y sí, para realizar todo eso por supuesto necesitas dinero, y algún día me gustaría que fuera el mío el que pague esos gastos porque considero que hago un trabajo.

 

Tras un repaso largo y tendido, no encuentro fotos tuyas en blanco y negro, y si las hay, son pocas y no las veo. ¿Me equivoco? ¿No te gusta dicho formato? Cuéntanos, Marisol.

Pues como he dicho anteriormente, no me gusta en mis imágenes ver ese formato, me gusta mostrar con el máximo realismo como ha sido un concierto. Y nuestros ojos ven en color, me gusta que la gente cuando vea las fotos, si ha estado en ese lugar, lo reconozca, se sienta identificado y que lo está volviendo a sentir. A lo mejor si me pusiera a procesar en blanco y negro le cogería estima a ese formato, cuando tengo una imagen que toda la piel es azulada por el color de los focos me entran ganas de convertirla en blanco y negro pero si la sala era azul era azul.

Muchos compañeros que controlan ese formato, cuando les veo un fotón, me gustaría que subieran las dos versiones, creo que en color seguiría siendo un fotón. Pero lo bonito también es que cada uno coja su estilo y haya variedad, y no descarto al 100% pasar alguna vez ese “filtro” por mis imágenes, porque últimamente te encuentras con unos colores de mal gusto en los focos que proyectan hacia los músicos que luego no hay por donde pillarlo.

¿Qué buscas cuando vas a fotografiar? ¿Sabes en ese momento si estás contenta con lo que estás haciendo?

Busco y me gusta aportar con mi fotografía el que las bandas que empiezan se den a conocer, hay mucho talento en la generación que viene y no tienen ningún tipo de ayuda, pero cada vez me llevo mas decepciones. Por eso, ahora, necesito centrarme en disfrutar con mi trabajo sin implicarme tanto en esa misión. Aunque sin querer siempre vuelve a salir en mí esa aptitud. Mi esperanza en confiar en la gente y que haya unión es una idea efímera que se desvanece cuando empiezan los factores oportunistas, que no apruebo ni defiendo. Cada uno debería de ganar lo que vale, lo que hace y lo que trabaja, y no que se lo lleve quien no lo suda. No sé si me habré explicado o no se ha entendido, pero lo dich,o no perdamos el disfrutar de lo que hacemos.

Las acreditaciones, esas con las que tanto te peleas. ¿Cuánto deseas poder cubrir equis eventos de forma acreditada, vamos, para que se te valore como bien vales? ¿Cuál sería para ti el festival más especial en el que trabajar?

El Leyendas del Rock, ese es mi punto débil, es un regalo para mí si consigo acceder. No sé si ha sido bueno el vivirlo dos años seguidos dentro del foso, porque si tuviera que volver a verlo desde la barrera, eso sería para mí, un día que por favor nadie me hable, necesito estar sola.

¿Prefieres cosas más cercanas y personales como Sala Babel, Sala Gamma, Garaje Beat Club… o a lo grande como el Wacken, Hellfest…?

A día de hoy, mis salas preferidas son Paberse Club (Sedavi, Valencia), Garaje Beat Club (Murcia), y hay otras que aprecio, pero la luz, que las tienen, las deberían de cuidar. Sé que son gastos el tener un técnico de luces, pero unas buenas fotos de sus instalaciones también son una buena publicidad para ellas.

Esos festivales que me citas en concreto me gustaban en sus comienzos, ahora los considero muy masificados de gente, creo que hay otros con el mismo cartel, ubicados en unos entornos donde la experiencia de vivirlos tiene que ser una pasada. Un Kaltenbach Open Air, Eindhoven Metal Meeting… por ejemplo, serían mis destinos a elegir.

A día de hoy, ¿con qué evento y fotografías tuyas te quedas?

Difícil elección, seguro que cuando te entregue o lea la entrevista publicada me vendrá otra respuesta. Pero bueno, por popularidad y cantidad de bandas internacionales, me quedo con cualquier edición del Leyendas Del Rock que he publicado. Pero también elijo uno menos conocido, más underground, y es el que cada año, la asociación de Litrona de Acero prepara en el Pub Rhotus de Cuenca, que entre su forma de Cueva, y la arquitectura de la cuidad, todo el conjunto le da un ambiente envolvente, que hace de esta cita otra a no faltar en las siguientes ediciones.

¿En qué estás trabajando -o editando- actualmente?

Pues en los conciertos de este último fin de semana pasado. El viernes fue el Total Core Alicante Metal Fest y el sábado un Festival en Totana, Murcia. Y cuando me canso de procesar, elijo alguna foto antigua inédita, bien porque la banda está de actualidad, o para anunciar algo nuevo de la banda con mi fotografía. No sé, no quiero que llegue el día que me actualice de todo y no tenga nada nuevo que mostrar.

¿Desde cuándo “Wall of Vida” y por qué?

Desde mi segunda y más importante exposición realizada hasta ahora en La Iguana Rock Bar de Alicante el pasado 7 de abril del 2017. Quería ponerle un nombre, un nombre que me representara, y como casi siempre fotografío siendo una más del publico donde están los Wall of death, cambié esa última palabra por VIDA, porque para mí esto es vida.

¿Algún sueño alcanzable como fotógrafa a corto plazo?

Sí, poder conseguir acreditación para el festival Eindhoven Metal Meeting 2018, en los Paises Bajos el próximo 14 / 15 de diciembre. Me gustaría el poder vivir y fotografiar un festival fuera de estas fronteras.

¿Qué tipo de música escuchas y cuál es tu banda favorita?

Esta es la pregunta que nunca sé responder, porque tiene un montón de variantes, depende del día y de mi estado de ánimo. Recorro en mi reproductor casi todos los estilos y géneros. Puedo levantarme con unos Gatillazo a tope, seguido de una buena dosis de Thrash, Death Metal, Black y acabar con Diary of Dreams.


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