Crónica: Hamlet, Garaje Beat Club (Murcia) (26/10/2019)

Crónica: Hamlet, Garaje Beat Club (Murcia) (26/10/2019)

Para mi gusto, comienzo de concierto tardío, pero una vez en el ajo, esa pequeña inconveniencia, se me pasó en apenas dos minutos, o menos. Dos horas -para redondear- de show donde Hamlet lo dieron absolutamente todo, o al menos, eso fue lo que yo presencié y sufrí en mis carnes. Brutal su puesta en escena, tremendo el setlist y acojonante la tralla que no dejaron de dar desde el minuto uno hasta su último tema. Un total de veinte canciones, bis incluido, que sirvieron para que el respetable allí presente, disfrutase como un niño pequeño en un parque lleno de bolas y barro. En serio, estos tipos, para un servidor, con su último trabajo, Berlín [reseña aquí], han sabido y conseguido ponerse en boca de todos los amantes del metal, pero es que el directo presentación del álbum, es una apisonadora, mágico, emotivo y poderoso.

Esto es vivir de una ilusión

Abrieron con “Persiste” y le siguió “Eclipse”, qué más se puede pedir si arrancaron en plan: os vais a enterar esta noche. Dos temas que pertenecen a su último trabajo y dos de los mejores temas de dicho álbum. Rabia, ritmos machacones, progresiones que empujaron a caer en el infierno y una vez en él, quemarse a base de insistencia, repeticiones y una persistencia musical la de ellos, que no dejaban al espectador, ver más luz que la nieve blanca sobre Berlín. La salvación podría estar en un eclipse que se acercaba a gran velocidad, pero Molly y sus compañeros no daban tregua, y en un intensísimo comienzo, desnudos nos quedamos ante tanta banalidad. ”Eclipse” en directo es delatora, es una pieza incendiaria de honor, terror y una puta maravilla llena de sentimiento, sombras y destrucción. ¡Obra maestra en estudio como sobre las tablas! Le siguieron “Vivir una ilusión” y “Denuncio a Dios”, temas ambos pertenecientes al disco Inferno. Y como he dicho anteriormente, el listón bien alto sin apenas balancearse hacia lugares inferiores en cuanto a calidad y caña. Su Groove metal es un depósito llenos de misiles, su frontman, ninguna ilusión, toda una realidad ver cómo no dejar de saltar, correr y dejarse la puta garganta. La peña bastante entregada en todo momento, siendo lo que son, testigos de la denuncia a Dios, dejándose ellos, dejándonos, las cervicales por algún rincón del Garaje Beat Club.

Ahora busco mi absolución, entre las sombras de mi ambición.

Tras un salto por el Inferno, se volvió a Berlín para ver cómo interpretaban “Salvajes”, “El principio de un comienzo” y “Libertad”. Y bueno, si no ya no estaba desatado el ambiente, fue el momento, porque menuda tres piezas y vaya forma de escupirlas sobre el escenario hacia una gente con unas ganas locas de hacer estallar la sala junto a ellos -Hamlet-. Juegos de acción, descargas de decibelios, salvajismo, velocidad extrema, principios de comienzos, sudor, dolor de extremidades, gritos y gargantas peladas. Tres actos seguidos muy por encima del notable, en un sobresaliente digno y merecedor de ello. Ellos decidieron resolver esta noche así y nosotros caer rendidos antes ellos, para poder volver a nacer. ¿Libres? Libres de qué, la libertad dejó de existir si acaso alguna vez estuvo presente. Lo que si hizo presencia fue la contundencia y rabia de una banda, que para mi gusto, han sabido y conseguido rejuvenecerse en fuerza y calidad. ¡Brutal! Libertad hasta quedar exhaustos. Libertad hasta clavar la boca en un suelo tembloroso propinado por un machacamiento de instrumentos abismal.

Aferrarme a mi voluntad en un eclipse de identidad…

El concierto no había llegado a su mitad, y el derroche de energía por parte de Hamlet, ya era descomunal. Se situaba en un baremo altísimo y todavía quedaba mucha tralla por soltar. Temas como “Mi religión”, la maravillosa, y un clásico ya, “Antes y después” (pelos de punta, pelos de punta), “Héroe”, la fantástica y cojonuda “No sé decir adiós” -es un pepinazo en toda regla y se dice sin pelos en la lengua- o “Irracional”, fueron algunas de las que cayeron en esa segunda hora de espectáculo, hasta llegar a un bis de cuatro temas, con la gloriosa “J.F”, “Habitación 106”, “Imaginé” y “Egoísmo”, tema con el que cerraron una noche esplendorosa, magnífica y para recordar durante muchísimo tiempo. En serio, sorprendente el estado de la banda para muy bien. Los años dan experiencia, pero a estos chicos, aparte, les ha dado clase y cojones. Un concierto para hacer envidiar a muchas otras bandas. Una noche brutal con unos Hamlet abrumadores.

¡Muchas gracias!

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