Híbrido – “I” (2019)

Hibrido - "I" (2019) - Reigns The Chaos

Valoración

9 Instrumentalización
9 Maestría
8.6 Sensibilidad
8.9

Hurgando en las entrañas sin remordimiento ni compasión

Desde el Sur del Sur, allí donde los atardeceres se pierden entre una gama de colores que dejan mudo y uno se queda ansioso por ser parte de esa marcha de los rayos de sol. Allí, donde azota la fría brisa del mar con la que despertar de dicho anonadamiento. Allí, donde no dejan de sonar increíbles pasajes sonoros de psicodelia, rock progresivo y andalusí. Allí, de donde son bandas como Viaje a 800, Mind!, Los Bradlys, Atavismo, nace ahora, Híbrido.  Concretamente, una formación de cuatro chicos bastante conocidos para muchos, y con una calidad sobre sus hombros, desmesurada, asombrosa y espeluznante. José Ángel (guitarra y voz), Zoa Rubio (guitarra y voz), Poti (bajo y voz) y Sandri Pow (batería y voz), son los integrantes de Híbrido, y I, es el primer trabajo de ellos y con el que abren una etapa, que, si tienen pensado hacerla así de buena o mejor, que no les deje de correr la sangre -o lo que les corra- por las venas jamás, ¡por favor! Esto puede sonar algo típico ya, pero qué más da, es brutal lo que sucede en esa zona del territorio andaluz. ¿Qué cojones comen? ¿Qué beben? ¿Hacen muchas sentadillas? ¿Duermen mucho (no es posible)? No me entra bien en la sesera la brutalidad en cuanto a calidad musical sale de esa esquinita del país. Que no es posible, que “Les pilules vertes” o “Ente”, sean tan despiadadas con la mente y el corazón. Que me cuesta creer, que trabajo tras trabajo, de cualquiera de sus componentes, solo se creen obras maestras, o casi, ¡hostias! ¿Qué leches desayunan estos Híbrido? Igual es la brisa del mar o el atardecer, lo que les llena de sabiduría, clase y buen hacer. ¡Impresionante, macho! Puta belleza de disco. ¡Ale!, lo dejo caer bien pronto.

Híbrido - I (2019)

El disco comienza con “Pensando en un eco de instinto interior”, y apenas cinco segundos después, ya se siente uno atraído, atrapado, magnetizado, ¡FLIPADO! El bajo de Poti es la onda magnética culpable, luego las increíbles guitarras de José y Zoa, y, como no, de una batería, sencillamente magistral, a cargo de Pow. También, por supuesto, de unas bellísimas voces que los guitarristas se gastan, dando más dulzor a un entramado de rock progresivo y psicodélico del que difícilmente se puede escapar. Ritmos para danzar. Ritmos para caminar con los ojos cerrados. Ritmos de bajo y batería que nos guían de forma espectacular durante casi ocho minutos sensacionales. Ritmos a los que nunca dejarán solos sus guitarristas, introduciendo alucinógenas e incesantes notas capaces de producir estragos cerebrales. Pero por suerte, o por desgracia, con “Nada, Nadie”, lo psicodélico y progresivo descansa un poco, dándonos esta vez, un sonido más noventero, más rockero, diferente entre comillas, al resto del álbum. Cinco minutos largos en los que, disfrutar, eso sí, de otra vertiente donde la banda se mueve igual de cómoda, pero con otros registros, sobre todo musicales, pero también en el aspecto vocal, siendo no tan profundo. Digamos que es el tema para aquellos/as que aún no conocen a estos chicos, o este rollo, y con él poder ir introduciéndose nota tras nota.

En mitad del disco, se encuentra “Escarlata”, tema con el que se vuelve a la esencia de esta nueva banda del Sur del Sur. Ocho minutitos de nada donde cada uno de los músicos no paran de aportar nuevos acordes sonoros, creando una pelota de rock psych/prog que nunca deja de crecer, y, donde siempre, resaltan muchísimo voces y coros, otorgándole una brillantez y calidez maravillosa a cada instante de su música. A eso del minuto cuatro y algo, bajan un poquito el ritmo con el que inician, se ponen más sentimentales y profundos aún, si cabe, y se puede ver -escuchar y notar- un cuarteto en un jodido estado de gracia enorme. ¡Qué forma de tocar! ¡Qué forma de comunicarse con el exterior a través de sus instrumentos! ¡Qué forma tan dulce de hacer levitar! Pero para levitar, lo que todavía queda por disfrutar. Para un servidor, lo más especial, sensacional y tardes de tristeza que se van (como bien cantan) para hacerte aullar (lo añado yo). “Les pilules vertes” te hace fantasear tanto en la libertad como en otro estado mental. Con apenas transcurridos unos pocos segundos, ya se te cae el moco, sustancia que se mezcla al caer con la lágrima que baja desde un ojo brillante y perplejo. Trece minutos de absoluto desfase psicológico/emocional. Trece minutos en los que caminar desde el cielo hasta la libertad. Trece minutos donde sus creadores, explican quiénes son, qué hacen, cómo lo hacen, y, tienen el valor, de ponerte la sonrisa ellos mismos en tu boca. Esto es Híbrido, puro trance musical, puro jugueteo con la psicodelia y el rock. Largos caminos donde Pow acaricia y golpea la batería de forma exquisita, empujando a sus compañeros a tocar sin parar cuerdas y sintetizadores hasta hacernos explotar. Es como si se entrase en un habitáculo lleno de estridente color, cargado de formas desconocidas, haciéndote afirmar, qué locura de lugar.

Híbrido - I (2019)

Y si el cuarto tema crea tanta pasión, desenfreno y emoción, el quinto, el último, “Ente”, es el que termina la ecuación de segundo grado que tanto repasar, nos hace hasta calcular, y que creará otro antes y después en esto del rock, la psicodelia, lo progresivo y el andalusí, como bien han hecho Atavismo [reseña de Inerte y reseña de Valdeinfierno] a día de hoy. Su cadencia sonora del comienzo es hipnótica, y ya no doy más las gracias a equis músico, porque todo es de una heterogeneidad descomunal. Vale, me matan esos wahhhh y esa batería. Me mata como hablan las guitarras mientras tanto. Me envenena de principio a fin el sonido que envuelve todo. Marionetas sin cabeza, oyentes sin sentidos. Gloria en el cielo y en la tierra. Psicodelia en mi interior que me come. Sonidos que explotan mi cabeza, cuando termino oyendo voces guturales, inexplicables, inesperadas, grandiosas, haciéndome recordar, una salvajada a otra maravilla llamada “The Invisible Mountain”, de Horseback. Aquí juegan en otro nivel, experimentado y consiguiendo un resultado cegador, rompedor y abrasivo. ¿Voces black metal? La primera vez que escuché el disco, andaba ordenando la habitación, y creí escuchar sintetizadores destrozar mi corazón. El primer largo de Híbrido no se puede cerrar mejor. ¡Imposible! Utópico no mearse encima. Inviable no rendirse.

Híbrido es I lo que I es a Híbrido. Una fórmula perfecta con resultados palpables y de connotaciones sin precedentes.


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