Conan – “Revengeance” (2016)

Es posible que los técnicos especializados en estudiar los movimientos sísmicos de la tierra, estén lejos de dar con el origen concreto de dichos desastres para la humanidad, flora y reino animal. No me equivocaría demasiado, si estos, comenzaran por irse a Inglaterra y allí, comenzaran a buscar en una ciudad llamada Liverpool. Probablemente, casi seguro, estando en ese lugar, darían con el epicentro de todos estos terremotos, maremotos, erupciones volcánicas y desastres de la naturaleza que, no dejan de azotarnos y perturbarnos. Con total seguridad, en esa búsqueda, se encontrarían con tres chichos que, bajo el nombre de Conan, vienen desde 2007 martirizando cuerdas y pellejos de forma salvaje, pesada y descorazonada. Y si ahí, dentro de la formación, indagan hasta el final, estos geofísicos descubrirán que los gritos guerreros de dos de ellos, más la forma de tocar de estos, es el comienzo de todo este desajuste físico, ambiental, emocional y musical.

Con nueve años de vida y tres lps editados: Monnos (2012), Blood Eagle (2014) y Revengeance (2016), estos británicos se han metido en la vida y sesera de todos aquellos que disfrutan del Stoner/Doom más pesado, aplastante y tectónico que, hoy en día, podemos escuchar. La finalidad de la banda con su música, creo que pasa por sacar al planeta Tierra del Sistema Solar al que pertenece, y, por tanto, alejarlo de la Vía Láctea en la que se ubica dentro de las muchas galaxias del Universo. A base de una contundencia descomunal, pegajosa y casi enfermiza, Conan, consiguen modificar la rotación del planeta sobre si mismo y la traslación que hace sobre el Sol. Música potentísima desde su comienzo y hasta su final. Riffs y baquetazos que se consuman hasta su desaparición. Gritos hasta caer rendidos o muertos por una perforación cerebral. Conan y su música -son y es- la devastación, literal, de un estilo y sentimiento.

Su tercer largo, Revengeance, viene a ser todo lo que acabo de especificar. Una masa de notas musicales tan grande, peligrosa y rebosante de energía que, es capaz de perforar tímpanos y corazón, incluso, estando como se está, al otro lado del reproductor. Seis cortes de casi cincuenta minutos en los que el trío británico vuelca toda su rabia y fuerza, para continuar demostrando, que quieren ser los jodidos reyes del doom y el stoner más demoledor existente. Sin descanso ni titubeos entre cortes, ni una bajada de tensión de apenas cero segundos en el desarrollo de los propios temas, se da cuenta uno de que, Revengeance, está repleto de ritmos ultramachacones, riffs sucios y taladrantes, una batería que con cada batacazo nos enseña el final de la vida, y un juego de voces entre Jon Davis y Chris Fielding, simplemente visceral. Por no mencionar, cuando en alguna de las pistas, meten un par de velocidades más y todo se encamina a la destrucción instrumental. Ejemplo de esto, el corte que da nombre al disco, “Revengeance”. Seis minutos de metal duro sin miramientos, donde la velocidad alternada con la pesadez y dureza -hecha música-, da como resultado un hermosísimo punto y aparte en todo lo que estos tipos han hecho hasta ahora. ¡Abismal!

Ya con el tema de apertura, “Throne of Fire”, Conan, enchufados y poseídos, pegan tal azote vibratorio que, ni las guitarras ni mil recambios de cuerdas, serán capaz de aguantar la intensidad y fiereza que le suministran a este álbum. Y se escribe así de rotundo, porque no hay que avanzar mucho en el disco para ver que es esto es muy real. En el segundo corte, “Thunderhoof”, se intensifica más aún si cabe, todo el potencial y barbarie compositiva, para que en sus nueve minutos largos, se nos regale uno de los temas más duros del álbum y del ¿año? Se nota claramente como los músicos lo dan todo e, incluso, en el desarrollo del mismo, la fuerza y ganas de sobrepasar el límite que ellos mismo consiguen con su música, es el atisbo de hacia donde se dirigen con sus rompedoras y estruendosas armonías. O como cierre del disco y de mi humilde opinión sobre él, “Earthguard”, la canción más larga de todas (casi los doce minutos) y la que guarda unos niveles de distorsión, persuasión y opresión rítmica para terminar todo lo empezado, de escandalosa y bella factura. Sumidos por su fangosa electricidad y densa psicodelia, Revengeance consigue que el oyente quede triturado y evaporizado posteriormente. ¡Magistral!

Band links:   Facebook   Web   Bigacartel   Label(venta)

Etiquetas
,
Escrito por
Más sobre David López

Pitbull Terrorist – White House Tapes (ep) (2009)

Estos Pitbull Terrorist, seguramente, no pasan nada de frío allí en su...
Leer más

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Seguridad * Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.