Neptunian Sun – “The black light that blinds us” (2019)

Neptunian Sun - "The black light that blinds us" (2019)

Valoración

8.5 Calidad
8.5 Tralla
8.5 Oscuridad
8.5

Han pasado cinco años desde su anterior trabajo, [aquí y aquí dos entrevistas que se le realizaron tiempo atrás en esta web] su primer trabajo en cuestión. Hablo de Summoning Tides, editado el pasado año con SouthCoast Porduction en formato físico, y sello encargado también de editar este sorprendente y nuevo álbum del trío de Elche. The black light that blinds us, segundo trabajo de Neptunian Sun, contiene unos cuantos aspectos a remarcar, antes de comenzar amenamente a desmenuzar. Un disco mucho más agresivo, oscuro, crudo, cegador…, y con voces, siendo esto uno de los puntos más importantes en este álbum. Seis temas, seis nuevas visiones musicales, seis nuevas propuestas a cual más desgarradora. Cuarenta y dos nuevos minutos de demonios, negatividad, secretos, sombras, venenos, amistades infravaloradas, dolor, vampiros, ladrones, miseria y muchísima tralla de una calidad abismal. Como abismo es el que se abre cuando escuchas los primeros minutos de esta luz negra, y atisbas a unos Neptunian Sun enormemente potentes y dispuestos a hundirte en su nueva criatura.

Tras darle varias vueltas al disco y comprobar de verdad, que son Neptunian Sun, porque este disco es digno de cualquier banda consagrada del metal duro, o quizá no, ¡oye!, porque el trío ilicitano, y no sé hasta que punto son conscientes, se han marcado una obra más que sobresaliente, y no todo el mundo que se sienta a componer y desarrollar música, consigue resultados tan magnánimos. Vamos, que con este trabajo, Neptunian Sun deberían de dar el salto definitivo a una escena metalera en la que ya tendrían que estar consagrados con tan solo dos simples discos a sus espaldas. Y es que, tanto un álbum como el otro, cada uno con sus matices, velocidad, tiempos, fiereza y progresión, son sencillamente brutales. Pero vamos con esta luz negra que nos ciega, que a un servidor, al menos, lo ha cegado para alcanzar a ver otras capas nos vislumbradas anteriormente, como es la acojonante voz de Miguel (aparte de cascarle a la batería como le casca), sinceramente, todo un jodido acierto y toda una increíble estupefacción. Pero no solo la voz que ciega el alma es tan destacada aquí, es que es una guitarra, bajo y batería -como acabo de señalar-, a una velocidad y agresividad descomunal, la que te abren el estómago, saca tus órganos y te rellena de un black metal sucio, puro, áspero y visceral.

Craban”, “Science of negativity” y “Monochromatic visión”, son las tres piezas encargadas, y en este orden, de abrir la obra musical de estos tres muchachos. Y son tres cortes que, dejando la palabra sorpresa de lado, abofetean, martillean, condicionan y maltratan sensorial, emocional y corporalmente. Porque las tres juegan, cada una a su manera, a escarbar dentro de nuestro interior sacando tanto lo bueno como lo malo. Sus tempos, ferocidad, duración y ambientación, son magníficas, sencillamente excelente. Consiguen que nos adentremos rápidamente en su oscura negatividad, en su oscura verdad, en su majestuosa intención de hacer vibrar hasta el último músculo de nuestro occiso cuerpo. Por ejemplo, y para ser más concretos, la apertura de “Craban” y “Science of Negativity”, son para enmarcar, para enseñar a los nuevos músicos que black metal quieran aprender a tocar, para no dejar de escuchar, para no dejar de aplaudir. Y bueno, no solo son sus comienzos, ojo a sus continuaciones, que dan para arrancarse la piel, que es precisamente, lo que ellos consiguen transmitir. ¡Alucinante!

Las tres siguientes piezas del disco (cuarto, quinto y sexto tema), son “Broken shields”, “Misery hunter” y se termina con la atmosférica “As above, so below”. Con “Broken shields”, puede decirse que el álbum sigue por los mismo derroteros que las anteriores, velocidad y agresividad, controlada o descontrolada, no lo sé, pero sí fascinante, poderosa, tenebrosa e inquietante. Otro ejemplo más de la espectacularidad con los instrumentos que nos brindan Kike (guitarra y sintetizadores), Antonio (bajo) y Miguel (batería y voz) en todo el disco. ¡Descomunal! En “Misery hunter”, la desgarradora voz de Miguel no ha bajado un mero ápice de fuerza, continua el señor asombrando a propios y extraños, pero a él le acompañan dos colegas, que demuestran controlar de cabo a rabo sus cuerdas. Con un tempo diferente, pero con la misma sangría de dolor en cada una de las notas, este corte es otro milagro de los de Elche, mostrando su buen entendimiento de la música como arte conceptual. Y así, llegamos al final, dejando pasar la oscuridad después de haberla abrazado, para que continúe el ritual que un puñado de minutos atrás comenzó. “As above, so below”, como he dicho, es la pieza más cargada de envoltorio atmosférico, donde su ocho minutos largos, sirven para despedirse de un trabajo sobresaliente, que arde, como lo hace el cielo que cubre nuestras almas.

No dejen que se interpongan muros de condena ante ustedes a la hora de escuchar The black light that blinds us. Déjense llevar, porque descubrirán una nueva banda a la que amar con todo el corazón negro que se les quedará. Un segundo álbum abrumador. Un segundo disco lóbrego y mísero, humanamente hablando. La vida nos hace. La vida nos trabaja. La vida nos regala discos como el de Neptunian Sun.


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SouthCoast Production

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