Entrevista a Salva Rubio – Metal extremo: oscuridad y crónicas.

Entrevista a Salva Rubio - Metal extremo - oscuridad y crónicas.

Salva Rubio: el incansable hombre creciente.

Salva Rubio es guionista, escritor y algunas cosas más, como por ejemplo: Miembro asociado del Writers Guild of America, fue finalista del prestigiado premio SGAE Julio Alejandroha ganado diversos premios de guión, nominado a un Eisner Award y preseleccionado y nominado a los Goya.

Es Master en Guión de Cine y Tv por la UC3M y como guionista hasta la fecha trabajado en cuatro películas para diferentes productoras españolas, entre ellas, el largometraje “Deep”, nominado al Goya a mejor película de animación . Es también analista de proyectos cinematográficos y trabaja para compañías como Alta Films, Colomo PC, Gona, Instituto Cervantes, Fund. Carolina, ICAA, etc. En animación, también ha escrito para Disney Channel.

Es también novelista y su último trabajo ha sido la adaptación de la exitosa serie de Telecinco “El Príncipe”. En 2012 publicó la novela “Zíngara: buscando a Jim Morrison” para Suma de Letras (Penguin Random House) y está redactando su cuarto libro.

Es también guionista de novela gráfica, actualmente trabajando en varios proyectos para el mercado franco-belga, entre ellos “El Fotógrafo de Mauthausen” y “Monet, Nómada de la luz”, nominada a un premio Eisner. Actualmente ha firmado distintos proyectos de cómic y novela gráfica para editoriales europeas como Dupuis, Long Bec, Delcourt y Le Lombard.

Es colaborador en Jot Down. Como ensayista tiene publicado un trabajo en EEUU sobre guión de cine independiente: “Save the Cat! Goes to the Indies” y lo que más nos interesa aquí, y el principal motivo por el que se le hace la entrevista, es autor del libro pionero “Metal Extremo: 30 Años de Oscuridad”, la obra más extensa sobre el tema publicada en el mundo. A ella le siguió una segunda parte, “Metal Extremo: Crónicas del Abismo”.


Gracias a Salva, descubrí hace un tiempo a Repulsion, una banda extrema que no pueden dejar pasar. Gracias a Salva, porque las cosas hay que decirlas bien dichas, he aprendido muchas cosas sobre este mundo por culpa de estas grandiosas e increíbles dos obras escritas sobre el género. Sin vergüenzas, sin envidias, alegre y con las cosas por delante, tanto 30 años de oscuridad, como crónicas del abismo, si eres amante del metal extremo en toda su extensión y consecuencia, debes tenerlos en tu mesilla de noche para no dejar de leerlos nunca. Y con bastante retraso, porque uno solo no puede abarcar lo que Cristo y Belcebú abarcan, pero con la ilusión por las nubes de que lo que a continuación van a leer les guste, he apañado, hemos construido, una entrevista para saber un poco más sobre este gran tipo.


“Aquellos que se atrevan a abrazar, como parte de lo que hay en todo humano, esa iconosfera de lo oscuro, lo maligno, lo nocturno, lo muerto y lo primitivo, hallarán en el metal extremo una conexión emocional, cultural y de placeres estéticos que ninguna otra música ha de darles”. Salva Rubio.


Entrevista


Vemos la revolución musical que estamos sufriendo desde hace varios años y la locura con Internet que hay desatada, haciendo más fácil que las bandas -muchas- lleguen a todos los públicos. Sinceramente, ¿sigues pensando en la buena salud del metal extremo?

En efecto, resumiendo sigo creyendo que el Metal Extremo goza de buena salud, y solo hay que pasearse por Youtube o por Spotify para encontrar cada semana decenas de discos nuevos. Creo que el metal es una de las músicas que mejor se ha adaptado a las nuevas plataformas, quizá por su espíritu DIY, desde las antiguas demos y rehearsal-tapes que se grababan durante los ensayos, y que ya circulaban por el underground, hasta las nuevas formas de distribución online. Alguien podría decir que nada de esto es garantía de calidad, pero para mí, cuantos más grupos haya, estadísticamente más posibilidades hay de que haya grandes discos y nuevas propuestas.

Te pregunto una pregunta que ya te hacías en tus 30 años de oscuridad. ¿Por qué se cree que el metal extremo puede corromper a la juventud más que otras músicas, si es a la que ‘menos acceso’ tienen o tenían?

Es una pregunta muy difícil de responder, ya que habría que consultarle a un psicólogo social. En efecto, temas como el gore, los psicópatas, el satanismo o las masacres son moneda de cambio corriente en el cine, e incluso en películas de terror que cualquier joven puede ver, también en Youtube o webs similares…, pero aún hoy se pone más énfasis en la música. Podemos consolarnos pensando que nuestra música no está habitualmente en el punto de mira de la sociedad, por underground o porque no la comprenden.

¿Qué bandas crees que han sufrido más el ser lapidadas debido a su evolución y refinamiento?

La pregunta es interesante, y la respuesta es irónica, porque la mayor parte de las bandas que han podido ser lapidadas por la crítica o por la escena lo han sido por hacerse más populares, comerciales o “mainstream”. Sin embargo, creo que esta actitud era más obvia en los 90, y que muchos grupos se han ido “suavizando” desde entonces sin que ya nadie se rasgue las vestiduras. Por citar a uno, Paradise Lost en su día asumieron grandes críticas por su etapa electrónica y hoy vuelven a ser alabados al volver a rozar el doom.

¿Qué banda en la actualidad, si existe, se toma la música como lo hacían Venom? Ya sabes, cero actitud preconcebida, destrucción del virtuosismo, y ese gusto por ir más allá del sonido, imagen…?

Por dar una respuesta lo más directa posible, creo que Watain es una de las bandas que más estudia su estética y el efecto que quieren provocar en el escenario y con sus lanzamientos.

Hellhammer y su búsqueda del extremismo. ¿Qué tres bandas de metal extremo piensas que hoy son lo que estos en aquel año 1983, con esa búsqueda de una mayor agresividad explorando los medios sonoros hoy disponibles, rompiendo fronteras musicales…?

La respuesta es fácil: ninguna. Y con esto no digo que realmente no haya (es opinable), sino que para mí, la pregunta pone el listón muy alto al hablar de Hellhammer. Y si me mojara, tendría que decir que quizá, como mucho Triptykon, herederos naturales de HH:

¿Se te puede considerar fan de Triptykon? ¿Qué ha significado para ti Eparistera Daimones? ¿Sabes la última noticia sobre esta banda para el Roadburn 2019?

A juzgar por la respuesta anterior, sí, se me puede considerar fan. De hecho, Thomas Gabriel es otra de las personas que igualmente mejor calcula sus pasos dentro del metal extremo y lo que hace con Triptykon es cerrar el círculo iniciado hace casi cuatro décadas con Hellhammer.

La cita de Gary Holt, de Exodus, en el documental Get Thrashed (2006), de Rick Ernst, que dice: “todo el mundo se lo pasaba bien aunque estuviese sangrando”, ¿crees que sigue siendo valida para esta última década que estamos viviendo?

Jaja, es para mi algo difícil decirlo, ya que ya no me meto tanto en los pogos como antes. Sí que es cierto que el metal tiene una dimensión puramente física en los conciertos, que se traduce en prácticas potencialmente peligrosas, como el mosh, stage diving, etc… Cuando voy a conciertos sí que veo entusiastas que siguen viviendo nuestra música de la forma más física, pero personalmente ya no lo hago tanto.

¿Sé era más extremo antes o ahora? Ya sea estética, las ganas, tanto de la banda como del espectador de hacerlo todo un poco más bestia

De nuevo, es difícil de decir! Es una pregunta muy general que no puedo contestar más que de forma personal. Hay grupos que se han “calmado” mucho, y otros, como Watain, que están llevando los shows y el espectáculo a lugares realmente extremos. Creo que depende mucho del país, la escena, la edad… Hay ejemplos para todo.

Del Heavy metal y el Punk, nació el Thrash metal, y de éste, el Reign in Blood de Slayer. ¿Qué me puedes decir de este álbum de forma personal?

Fue uno de esos primeros discos que te “cuestan”. Como todo oyente del metal sabe, de vez en cuando encuentras un disco, un grupo, una propuesta musical que suena de forma distinta a todo lo que has escuchado antes: a veces es la brutalidad, a veces el tecnicismo, a veces la producción… Sabemos que ese disco es bueno, pero no terminamos de “pillarlo” o de entenderlo. Esas propuestas requieren de muchas escuchas, atentas y calmadas, hasta que un día algo hace “click” en el cerebro y de repente “lo entendemos”. Eso es lo que a mí, que venía de grupos más “suaves” me pasó con Reign in Blood, pero obviamente una vez que lo “entendí” se convirtió en uno de mis discos favoritos para siempre.

De roadies de Celtic Frost a conseguir de forma asombrosa, lo que consiguieron en cuestión de siete años, desde la demo Death Cult (1986) hasta el Grin (1993). Hablo de Coroner y lo significó su trabajo para años venideros tanto en el Thrash como el Death progresivo. ¿Qué supone para ti el nacimiento de esta banda casi en el tramo final de los ochenta?

En efecto, creo que hay algunos momentos clave dentro de la historia del metal donde ciertas bandas han querido innovar de manera especialmente personal, y aunque hay mucha gente en la escena que deplora este comportamiento, a mí me gusta. Bandas como Cancer, Coroner, Carcass o muchos otros se adelantaron a su tiempo con sonidos progresivos, diferentes o especiales, y en muchos casos se encontraron rechazo e incomprensión, pero para mi ahora esos discos son tesoros de originalidad y de “lo que podía haber sido”.

¿Thrash metal americano o europeo y por qué? ¿Qué banda, una por cada continente, escogerías?

Jaja, es como la proverbial pregunta de “a quién quieres más?”. Diré simplemente que de chaval me entraba mucho mejor el thrash americano, quizá porque en el fondo es más melódico y accesible: Metallica, Exodus, Vio-Lence…, pero con el tiempo he ido tirando más a lo europeo, como Swordmaster o los titánicos Sodom.

¿Cómo evaluarías el metal nacional por aquellos finales de los ochenta y principios de los noventa con bandas como Legion, Fuck Off, Soziedad Alkoholika (S.A.)…?

En efecto, fueron buenos tiempos y hubo grupos extremadamente sólidos. Algunos de ellos llegaron realmente lejos para las condiciones que se encontraron en España, y al menos se han ganado el respeto histórico de la escena. El problema que tenían era el mismo de hoy: la enorme dificultad de despuntar internacionalmente desde este país que valora tan poco la cultura. Hoy tenemos internet y una distribución mucho más sencilla, pero salvo honrosas excepciones como las de antaño (en algunos casos, las de antaño), seguimos sin tener una presencia internacional sólida. Supongo que tendremos que seguir trabajando hasta superar estas dificultades.

A medio camino en esta entrevista, es cuando te pregunto por tu comienzo en este mundo, pues he seguido un orden cronológico con tus 30 años de oscuridad. Yo empiezo en este mundo, cuando nace el Thrashcore/Crossover, la renovación del Thrash tras su ‘muerte’ y el nacimiento también del grunge y rock alternativo, y el famoso Nu Metal. Escuchaba un poquito de heavy, pero no me gustaba demasiado. ¿En qué momento das comienzo a tu aventura metálica?

Mi llegada al metal fue muy lenta y progresiva porque apenas tenía amigos que estuvieran en esta movida. Recuerdo claramente la primera vez que escuché Celtic Frost con una canción que llegó a mi casi por casualidad, pero no tenía ni siquiera quien me dijera qué era exactamente eso que oía, y no había internet o Shazam para buscarlo. Después, en el instituto ya tuve amigos con buenas discotecas que me pasaron desde GNR hasta Metallica, Slayer, Sepultura, y de ahí al extremo. Curiosamente casi no toqué ni el hard rock ni el grunge de la época, los he descubierto a posteriori. Digamos, en suma que “primeros años 90”.

A todo esto, ¿qué te lleva a escribir el valioso e increíble Metal Extremo: 30 años de oscuridad (1981-2011) y la posterior continuación cinco años después; Metal Extremo 2: crónicas del abismo (2011-2016)?

Como he explicado en alguna ocasión, todo empezó con un trabajo de clase de la asignatura de “Historia de la música” durante mi carrera de Historia del Arte. El profesor era especialmente abierto de mente y le propuse hacer un trabajo para subir nota. Cuando lo leyó, me propuso ampliarlo y publicarlo, pero la vida me llevó por otros sitios por entonces. Fue años después cuando recuperé la idea y se lo presenté a Javier de Castro de Editorial Milenio. Lo demás, como suele decirse, es historia.

Hasta ahora, me he centrado en una parte de tu primera obra, para saber un poco sobre ti y sobre la historia del metal extremo, pero ¿cómo resumirías lo que cuentas en este primer trabajo y qué podemos encontrarnos en el segundo? Esto enfocado para quien todavía no los haya descubierto.

El primer trabajo tiene varios objetivos. El primero de ellos es hacer una clasificación cronológica y tipológica de los distintos estilos y subestilos que el metal extremo ha dado como forma de música desde 1981. También es un recorrido por los grupos y discos más destacados de la época, y un análisis musical pormenorizado del sonido que define a cada uno de ellos. Finalmente, también lo veo como como un recorrido emocional por lo que fueron unos años irrepetibles que tuve la suerte de vivir.

En ambos libros trabajas con la editorial Milenio. Imagino que ambas partes estaréis satisfechas, pero ¿cómo fue el proceso hasta ver materializado sendos trabajos?

En realidad, fue un proceso muy habitual en la industria del libro. Primero le presenté una propuesta editorial al citado Javier de Castro, que la valoró y me dijo que le interesaba publicarla. Con ese acuerdo, me dediqué un tiempo a escribir el libro y cuando lo terminé, se lo presenté acabado. De nuevo, valoró la obra completa, la aceptó y firmamos un contrato de publicación. Después comenzó la fase más técnica: corrección de textos, maquetación, fotografía, diseño gráfico… y por fin, a publicación.

¿Qué tiempo te ha llevado crear tales obras? Son de una magnitud increíble, con un valor asombroso y, seguramente, con mucho amor y sudor sobre sus hojas.

La verdad es que tengo muy mala memoria para las fechas, y ha pasado bastante tiempo. Creo recordar que el primero me llevó algo más de un año, quizá dos. El segundo, algo menos, ya que parte del material (las conferencias) ya lo tenía escrito. Gracias por lo del “amor y sudor”, ciertamente fueron libros muy complicados, pero han merecido la pena.

Las portadas de ambos libros son realmente brutales e idóneas para dichas ediciones. ¿Tuviste claro este aspecto desde un principio?

No, fue algo que me fui encontrando por el camino. Como el libro necesitaba una portada, pensé en qué imágenes icónicas definían mejor nuestra música a nivel visual. E inmediatamente, la portada de Transilvanian Hunger me vino a la cabeza. Hicimos las gestiones necesarias para conseguirla (la banda fue muy abierta y colaboradora) y tengo que decir que estoy muy honrado de que semejante símbolo esté en la portada de mi libro. Sobre el segundo, igualmente se me ocurrió al terminarlo, pero conseguir la imagen fue de hecho más fácil, ya que pertenece a un museo noruego y cedieron los derechos encantados.

¿Ha cambiado tu opinión sobre la “alta cultura” desde la conferencia en 2016, y que reflejas en tu Metal Extremo 2, donde decías que el gore, la violencia…, ya pertenece únicamente a literatura pulp, el cine de terror y el metal extremo?

No recuerdo bien lo que dije, por lo que puedo equivocarme, sí que puedo decir que me resulta peculiar cómo hay artes donde lo extremo, el gore, lo provocador, etc, es bien recibido por el gran público (cine, pintura, literatura, etc) y otras donde al público le escandaliza, como es la música, que ni siquiera es visual. Supongo que la razón de esta extraña paradoja la respondería un sociólogo mejor que yo.

En tu segunda entrega, tienes un aparado para el Doom. En ella hablas de heavy doom, sludge doom o stoner doom, pero ahondas más, y llegas a unos subestilos nacidos del mismísimo doom: doom death, doom gótico y ghotic metal. ¿Te quedas con los primeros o estos segundos? ¿Qué estilo crees que vive -o sobrevive- mejor?

Por mis gustos personales, siempre he escuchado más doom death, doom gótico y gothic metal. Tengo pendientes muchos grupos de sludge o stoner, pero hay tiempo para escucharlos. No sé bien qué estilo sobrevivirá mejor, pero es cierto que en los últimos años hemos vivido una explosión “stoner / doom” que seguramente decaerá en algún momento, si no lo está haciendo ya.

Han pasado siete años del primero y dos del segundo. ¿Puedes decir ya, lo feliz y satisfecho que te encuentras de ellos? ¿Qué han significado y significan para ti en este momento?

Es cierto que el tiempo pasa y que las dos obras van tomando significación en mi vida. A día de hoy el primer volumen ha vendido 5 ediciones y sigue en las tiendas, algo que para cualquier escritor es lo más satisfactorio que se puede conseguir. Sin embargo, lo mejor sin duda es que en este tiempo, estos libros me han llevado a muchos sitios que de otra forma no hubiera visitado y he conocido a gente maravillosa y tan apasionada como yo por por esta misma música infernal.

Leo en tu segunda parte, al final, un ¿Continuará…? ¿Quieres una tercera parte? ¿Lo ves factible? Creo que todo amante del metal, estaría entusiasmado.

Dicen que “no hay dos sin tres”, aunque a día de hoy es muy difícil decirlo o confirmarlo. Afortunadamente tengo mucho trabajo e intereses, y aunque me gustaría hacer otro libro sobre metal, o sobre música en general, no sé cuándo llegará el momento de hacerlo. La pregunta queda, pues, abierta.

Son muchas horas de estudio e investigación, otras tantas de escritura y pasión. ¿Cómo afrontaste estos trabajos y qué fue lo que más te desgastó?

Gracias por apreciar el enorme trabajo que supuso escribir las 1000 páginas que entre los dos libros suman. Los afronté con ganas, emoción, curiosidad y pasión, lo que espero que se note al leerlos. Y lo que más costó, sin duda fue escuchar tantas horas de música para entenderla y clasificarla, lo que como cualquier aficionado imaginará, ni es tan malo ni cuesta tanto. Al final, como en tantas cosas, lo más duro fue lo más satisfactorio.

¿Cómo definirías el Metal extremo y qué significa para ti personalmente?

Para mí es una forma de vida, una manera de ver la música que me ha abierto la mente a sonidos, estéticas, letras, armonías, poesía, conocimientos, cultura…, que van más allá del propio metal.

¿Con qué estilo, de todos los que mencionas en ambas ediciones, te quedas y por qué?

Imposible responder a esta pregunta, jaja. Hay demasiados grupos, estilos, subestilos y cada día surgen propuestas nuevas, así que me alegro de no poder responder de nuevo.

De todos tus trabajos, ¿hay alguno que te haya sacado más sonrisas que otro? Y ahora me refiero a toda tu carrera como escritor, guionista…

La mayor sonrisa viene cuando se acaba el trabajo que uno tiene entre manos y en el que ha invertido meses de atención, estudio y esfuerzo. Pero es cierto que últimamente me está saliendo mucho trabajo de cómic y novela gráfica, que he podido sumar a mi pasión formación por la historia, por lo que esta época de mi vida está siendo especialmente satisfactoria en lo creativo.

David, termino agradeciéndote la extensa entrevista y la paciencia que has tenido para que la pudiese contestar. Y también agradezco a todos tus lectores que se interesen por mi obra, ya sea “Metal Extremo” o cualquier otro de mis libros tengan curiosidad por leer.

Podéis leer más sobre mí y mi trabajo en www.salvarubio.info, encontrar entrevistas, reseñas de libros y más material sobre metal en el blog www.librometalextremo.com y seguirme en las redes, como Instagram, en @sirsalvarubio.

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