Nemesis Occulta – “To Shine, To Rebel” (2016)

En Reigns The Chaos, conocimos a Nemesis Occulta gracias a su compilación de 2015, Temple of Desolation (reseña aquí), en la que había temas de su primer largo, Bleak, y una serie de nuevas composiciones. Ahora, en este 2016, han editado el que es su segundo larga duración, To Shine, To Rebel. Un álbum compuesto por siete temas -hay “outro” final- o siete misiles que, son todo agresividad, demolición y aplastamiento cerebral. Un trabajo cargado de rabia, velocidad, pasajes sombríos y una ambientación que, con el paso de sus minutos, se vuelve asfixiante y tenebrosa. Un disco altamente recomendable para todo aquel que disfrute con el mejor black metal atmosférico actual -y pasado-, porque Nemesis Occulta, con sus discos como mejor muestra, son una banda a tener muy en cuenta. Con solo dos discos, una compilación y un Split, me parecen una de las mejores bandas de metal extremo vasco, nacional y, por qué no, añadiría también, europea y mundial. No hay barreras para la música, no se conocen otro tipo de inteligencias para esto, solo basta con buen gusto y una mejor mano de obra. Como también pienso, pero es un parecer, que estos chicos, hacen mucho eco de su nombre y toda su venganza y castigo musical que proporcionan, lo mantienen muy oculto.

nemesisbanda

El álbum se abre con “Mother of wounds”, ocho minutos de tralla, de auténtica y visceral tralla. Pero claro, es que todo el disco es así. Tras casi tres minutos de una introducción mortuoria, donde cuerdas y batería hacen de acompañantes hacia la muerte, se terminará por sucumbir ante ella, pero intentando no desaparecer. De ahí, hasta su final, pueden olvidarse de todo y de nada. Nemesis Occulta, aceleran para no parar, pero cuando lo hacen, bajando el ritmo, es para machacar asustando con su sonido, agresividad y crudeza. Un comienzo, como la banda y el disco, que te deja la cabeza hecha una llanura despiezada de nervio con vida, llena de tristeza, soledad y amargor. Ocho minutos encomiables de black metal atmosférico con todas y cada una de sus letras. Sus dos componentes, Álvaro y Rhibem, se dejan la piel para entregar al oyente, su vida, sangre y sudor. “Four gates to one palace”, segundo de los temas, es la continuación hacia ese lugar oculto donde el atrevido oyente se dirige gracias a este trabajo. Este corte devora las entrañas cerebrales, abriendo un poco más la herida creada al comienzo. Rhibem, vocalista animal y desgarrador, se luce con un ejercicio vocal jodidamente fabuloso. El resto, a la par, dando cera y más cera sin cesar. Nuevamente, se puede encontrar un poco de tranquilidad a mitad del tema, pero ésta, está impregnada de gris ceniza, notas desquiciantes y siniestralidad. El tercer tema, “Convulsign ground”, el más corto de todos, con tres minutos y poco, es el lugar donde uno se puede apear, sonoramente hablando, hacia un lado del infernal camino que se está recorriendo. Con la clara evidencia de que el sonido baja de revoluciones, pero no se piensen que se pierde el dolor de sus notas, solo se descansa físicamente, no mentalmente. Ritmo lento, denso, misterioso y con una atmosfera típica de estos estilos, que, nunca desaparece.

Después de estos tres cuchillazos imposibles de arreglar, se continua con “Dust clouds”. Unas nubes de polvo esculpidas a fuego, gracias a un aliento vocal y musical, venido del mismísimo infierno. Más de seis minutos que comienzan con unas notas sueltas para brillar y una batería lista para explotar. Y así sucede, a su minuto, todo eclosiona y se vuelve polvoriento para hacer, más aún, el camino por recorrer, la pesadilla de una aventura complicada de olvidar y de la que despojarse. Con el quinto de los temas, “Crown of laments”, Nemesis Occulta, se convierten irremediablemente, en los culpables de las consecuencias que de aquí en adelante, se puedan tener. Es un comienzo engañoso donde timbales y cuerdas, mantienen el hilo de la vida en vilo, porque de la mitad en adelante, todo serán lamentos y suspiros. Un final angustioso. Un final demoledor. Un final aniquilador y agotador. Y así se llega al corte que da nombre al álbum, “To Shine, To Rebel”. Una muestra más, de que estos chicos, son acojonantemente buenos, brutales y enormemente recomendables. Un final, ya no angustioso o doloroso, sino un final que acaba con todo lo que se le ponga por delante. No se para a observar nada, continua sin freno hasta quemar oídos, retinas y alma. Unos minutos donde la muerte besa la boca de todo loco por estos sonidos y ambientes. Un castigo merecido, rico en oscuridad, locura y frondosidad, como todas sus notas y vibraciones que se nos han querido dar. Un camino oculto en el que Nemesis Occulta, siendo la guía, también se convierte en la venganza.

Sin duda, una banda merecedora de todos lo halagos posibles. Un trabajo, realmente potente, áspero, torturador y descarnado. Para ponérselo una y mil veces, o al menos, hasta que sus música acabe con cualquier signo de vida.

[Black metal/Atmosférico]

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