Crónica Inquisition+ Pillorian +Valborg (31/04/2017) Garaje Beat Club

Doom progresivo y machacón de los alemanes Valborg, más el nuevo black metal dark de Pillorian, y el crudo e intenso black de Inquisition, fueron los ingredientes de la última noche de abril.

Me ha debido tocar la loteria, o nos ha debido tocar a todos aquellos, que nos volvemos locos con la música, brutalidad e intensidad, de Inquisiton, sobre un escenario. En apenas unos años, aparte de ser una cosa casi impensable, o al menos yo pensaba eso, han vistiado tierras murcianas en un par de ocasiones -si no me equivoco-. Ambas actuaciones, de difícil asimilación, repito, por su acojonante presión sonora, puesta en escena y salvajismo. Pero empecemos por el principio de la noche, una noche festiva en mi localidad, que servidor utilizó para ver a una de las mejores bandas actuales de black metal.

La promotora Madness Live!, llevada por un paisano, nos está dando muchas alegrías últimamente. Conciertos y más conciertos de buen metal, tanto en diferntes ciudades de España, como aquí en la capital pimentonera. Que esto marche así por muchos años, que el público debe y tiene que agradecerlo con creces. Y para esta ocasión cocnretamente, una sesión a tres bandas, que sirvió para entrar en mayo con las pilas muy bien pero condolidos… Valborg, Pillorian e Inquisition, fueron las bandas que se subieron sobre el escenario del Garaje Beat Club, un local que lo está haciendo, bajo mi punto de vista, de notable.

Las actuciones cumplieron su horario, cosa importantísima, y a las mismas 20:00 horas, comenzaron un espectáculo de cuarenta minutos justos, los alemanes Valborg. Su doom progresivo y machacón, unido a la presentación de su nuevo álbum, Endstrand, con dos de sus temas: “Plasmabrand” y “Stossfront“, hicieron que se entrara en calor poco a poco. Una actuación que fue de menos a más, dejando, sobre todo, con sus tres últimos cortes del directo, un sabor de boca decente. Tocaron temas de su trabajo anterior, un single llamado Werwolf / Ich bin total (2016), con sus únicas canciones de mismo nombre, y también, “Vampyr“, de su Romantik (2015) y “Massaker in St. Urstein“, del Nekropression (2012). Me esperaba mucho más, bastante más, pero por suerte para todos, musicos incluidos, su recta final del breve show, fue para aprobarlos.

Un poquito de descanso y saltarían a la palestra una nueva formación, Pillorian, con el ex-Agalloch, JH (voz y guitarra), gente de Infernus, TM (batería) y gente de Banebreaker, Maestrus…, SP (bajo y guitarra). Banda formada a primeros de 2016 y que ya han editado un single, A stygian pyre (2017), y un LP, Obsidian Arc (2017). Evidentemente, los temas elegidos para su concierto, fueron los de su único álbum y escogieron temas como: “By the light of a black sun“, “Archen Divinity“, “Forged Iron Crucible“, “The Vestige of Thorns” y “Dark is the River of Man“, para presentarnos su nueva faceta musical. Black metal y nihilismo, que a mí, particularmente, no me agradó mucho. Tuve cierta conexión con su música, pero de nuevo, no fue lo que me esperaba. Igual unas escuchas antes de verlos, hubiera cambiado mi opinión. La verdad, escuchándolos en casa mientras escribo estas líneas, mi percepción cambia sobre ellos para bien.

Y para cerrar, a las mismísimas 22:00 horas de la noche, el duo de Seattle subió al escenario. Segunda vez que Inquisiton pisaban Murcia y segunda vez que demostraron ser lo grandes que son. Un directo de hora y cuarto, con un único interés, dejarnos KO. Y sí, sicneramente, lo consiguieron. El set de doce canciones que se marcaron, fue más que suficiente para descargar sobre los allí asistentes, la crudeza de la guitarra, bajo y voz, de Dagon, y la brutalidad y velocidad, del batería Incubus. Canciones como: “From Chaos They Came“, “Ancient Monumental War Hymn“, “Dark Mutilation Rites“, “Hymn For A Dead Star“, “Infinite Interstellar Genocide“, “Vortex From The Celestial Flying Throne Of The Sotrm“, “Desolate Funeral Chant“, “Master Of The Cosmological Black Cauldron“, fueron algunas de las que hicieron con los allí presentes, que el sudor, músculos y alma, todos en uno, volaran por los rincones del GBC. Muchísima tralla, muchísima velocidad, pero sobre todo, intensidad y black metal. Me sorprende mucho, cómo es posible que dos personas únicamente, puedan ejercer de esa forma, el poder de su música sobre un escenario. Hay y habrá bandas muy cañeras, crudas y muy buenas, pero creo, que lo que hacen Inquisition, es insuperable por su forma. Un concierto brutal de principio a fin. Una muestra más, de que estos tipos, están muy por encima de muchas formaciones. Una noche fantástica para todo aquel que se acercó a disfrutar del metal extremo.


Agradecer la cortesía de Marisol Huertas por sus magníficas fotografías.

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